Alimentos ultraprocesados: encuentran una relación con lesiones cerebrales silenciosas

Los alimentos ultraprocesados forman parte de la alimentación cotidiana de muchas personas. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que su consumo elevado podría estar relacionado no solo con una mayor acumulación de grasa corporal, sino también con alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro.

El estudio, publicado el 15 de octubre de 2026 en JAMA Network Open, analizó a 8.783 adultos de Canadá y encontró que quienes consumían más ultraprocesados presentaban una mayor frecuencia de determinadas lesiones cerebrales, incluso sin mostrar diferencias importantes en las pruebas de memoria y otras funciones cognitivas.

Estos resultados abren nuevas preguntas sobre la relación entre alimentación y salud cerebral. Sin embargo, los investigadores aclaran que el estudio no demuestra que los ultraprocesados sean la causa directa de estas alteraciones.

¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados mediante múltiples procesos y que suelen contener ingredientes y aditivos que no se utilizan habitualmente en la cocina doméstica. Según la clasificación NOVA, utilizada en esta investigación, constituyen un grupo diferente de los alimentos naturales o mínimamente procesados.

En muchos países de ingresos altos, estos productos representan una parte considerable de la alimentación diaria. Su consumo ha despertado un creciente interés científico debido a su relación con la obesidad, la acumulación de grasa abdominal y diferentes alteraciones metabólicas. Ahora, los investigadores también están estudiando su posible relación con la salud de los vasos sanguíneos del cerebro.

¿Qué descubrieron los investigadores?

La investigación evaluó a 8.783 personas de entre 35 y 69 años que no tenían antecedentes de enfermedad cardiovascular. Los participantes respondieron cuestionarios sobre sus hábitos alimentarios y fueron evaluados mediante estudios de composición corporal, resonancias magnéticas y pruebas de rendimiento cognitivo.

Los investigadores compararon a quienes consumían menos alimentos ultraprocesados con aquellos que consumían mayores cantidades. Los resultados mostraron tres hallazgos importantes.

1. Mayor acumulación de grasa corporal

Las personas que consumían más ultraprocesados presentaban, en promedio, un porcentaje de grasa corporal 1,7 puntos porcentuales superior al de quienes consumían menos. También mostraban un mayor volumen de grasa visceral.

La grasa visceral es aquella que se acumula dentro del abdomen, alrededor de los órganos internos. Su presencia es especialmente relevante para la salud metabólica. Esta asociación fue más evidente entre las personas que ya presentaban obesidad.

2. Mayor frecuencia de lesiones vasculares cerebrales

Los científicos utilizaron resonancias magnéticas para identificar alteraciones de origen vascular en el cerebro. Encontraron que el 8,1 % de las personas con menor consumo de ultraprocesados presentaba estas lesiones, frente al 11,3 % de quienes consumían más.

Después de considerar otros factores que podían influir en los resultados, el grupo de mayor consumo presentó una mayor probabilidad estadística de mostrar estas alteraciones. Es importante aclarar que se trata de una asociación: no significa que consumir ultraprocesados provoque necesariamente lesiones cerebrales.

3. No se encontraron diferencias cognitivas consistentes

A pesar de las diferencias observadas en las resonancias magnéticas, los investigadores no encontraron una asociación consistente entre el consumo de ultraprocesados y el rendimiento en las pruebas cognitivas.

Una de las posibilidades planteadas por los autores es que algunas alteraciones vasculares del cerebro puedan detectarse antes de que aparezcan dificultades cognitivas evidentes. Sin embargo, esta explicación todavía necesita confirmarse mediante estudios de seguimiento.

¿Qué son las lesiones cerebrales silenciosas?

El cerebro necesita un aporte continuo de sangre para recibir oxígeno y nutrientes. Cuando sus vasos sanguíneos presentan determinadas alteraciones, pueden aparecer pequeñas lesiones que no necesariamente producen síntomas reconocibles.

En la investigación se evaluaron principalmente dos tipos: infartos cerebrales silenciosos, identificables mediante resonancia aunque la persona no haya tenido un accidente cerebrovascular clínicamente reconocido; y alteraciones de la sustancia blanca, áreas con cambios en las imágenes que pueden relacionarse con enfermedades de los pequeños vasos sanguíneos.

Estas lesiones pueden representar manifestaciones tempranas de enfermedad cerebrovascular. No obstante, encontrarlas en una resonancia no significa que la persona tenga demencia ni que necesariamente vaya a desarrollarla.

¿Por qué la alimentación podría relacionarse con estas alteraciones?

Los investigadores plantean varias explicaciones posibles. Una es que el consumo elevado de ultraprocesados se relaciona con mayor acumulación de grasa corporal y alteraciones del metabolismo. También consideran que algunos patrones alimentarios podrían favorecer procesos inflamatorios y cambios en el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Estas alteraciones podrían contribuir a afectar la circulación cerebral. Sin embargo, el estudio encontró asociaciones y no pudo determinar si la alimentación fue responsable directa de las lesiones observadas.

¿Las mujeres y los hombres presentan los mismos resultados?

La investigación también exploró las diferencias entre mujeres y hombres. En las mujeres, la relación entre el mayor consumo de ultraprocesados y las lesiones vasculares cerebrales fue más marcada. En los hombres, esa asociación no alcanzó significación estadística.

Los científicos señalaron que estos resultados deben interpretarse con precaución y confirmarse en futuras investigaciones. Por lo tanto, no puede concluirse que los ultraprocesados afecten únicamente a las mujeres.

¿Qué significa esto para nuestra salud?

El estudio aporta nuevos datos sobre la relación entre la alimentación habitual, la grasa corporal y la salud de los vasos sanguíneos cerebrales. Uno de sus aspectos más interesantes es que las alteraciones identificadas mediante resonancia no se acompañaron de diferencias cognitivas consistentes.

Esto plantea la posibilidad de que algunos cambios estructurales del cerebro aparezcan antes de manifestarse como problemas de memoria o de otras capacidades. Sin embargo, todavía no sabemos si las personas con estas lesiones desarrollarán problemas cognitivos con el tiempo ni si modificar el consumo de ultraprocesados puede revertirlas o prevenirlas.

¿Qué debemos recordar?

La alimentación es uno de los hábitos relacionados con nuestra salud metabólica y cardiovascular. Esta investigación agrega información sobre su posible relación con la salud cerebral, pero también recuerda la importancia de interpretar correctamente los resultados científicos.

Consumir más ultraprocesados se relacionó con una mayor acumulación de grasa corporal y con una mayor frecuencia de algunas lesiones vasculares cerebrales. No se demostró que estos productos causaran directamente las lesiones ni se encontró un deterioro cognitivo consistente en las personas con mayor consumo.

El mensaje principal es que lo que comemos puede estar relacionado con aspectos de nuestra salud que van más allá del peso corporal, aunque todavía queda mucho por investigar sobre sus efectos a largo plazo en el cerebro.

Fuente científica

De Souza RJ, Schulze KM, Desai D, et al. Ultraprocessed Food Intake and Adiposity, Vascular Brain Injury, and Cognition in Middle-Aged Adults. JAMA Network Open. 2026;9(10):e2639118. Publicado el 15 de octubre de 2026. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.39118

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