Tratamiento farmacológico de la hipertensión
Una guía clara para entender los medicamentos más usados y cómo se personaliza su indicación
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para alcanzar los objetivos de presión arterial, o cuando la hipertensión ya es moderada a severa al momento del diagnóstico, es necesario iniciar tratamiento farmacológico. Las guías europeas 2025recomiendan un enfoque estructurado pero individualizado, basado en evidencia y ajustado a las características del paciente.
¿Cuándo comenzar con fármacos?
- En personas con presión arterial ≥140/90 mmHg de forma persistente, pese a cambios de estilo de vida.
- De forma inmediata si la presión está por encima de 160/100 mmHg.
- También en pacientes con riesgo cardiovascular alto o daño en órganos blanco, aunque la presión no supere los 140/90.
El tratamiento farmacológico no reemplaza el estilo de vida saludable, lo complementa.
¿Qué clases de medicamentos se usan?
Las principales categorías de fármacos antihipertensivos son:
1. IECA (Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina): ej. enalapril, lisinopril. Reducen la presión y protegen el riñón.
2. ARA II (Antagonistas del Receptor de Angiotensina II): ej. losartán, valsartán. Alternativa a los IECA, con menos tos como efecto secundario.
3. Calcioantagonistas: ej. amlodipino. Relajan las arterias y reducen la presión.
4. Diuréticos tiazídicos: ej. hidroclorotiazida, clortalidona. Favorecen la eliminación de sal y agua.
5. Betabloqueantes: ej. atenolol, bisoprolol. Indicados en casos específicos como enfermedad coronaria o arritmias.
¿Cuál es la estrategia inicial recomendada?
Las guías 2025 proponen comenzar con una combinación de dos fármacos en una sola pastilla, especialmente si la presión inicial es ≥150/95 mmHg.
- Por ejemplo: ARA II + calcioantagonista, o IECA + diurético.
- Si no se alcanza la meta, se puede escalar a tres fármacos.
- Si con tres no se logra control, se habla de hipertensión resistente.
¿Cómo se elige el tratamiento más adecuado?
El médico tiene en cuenta varios factores:
- Edad y sexo del paciente.
- Comorbilidades (diabetes, enfermedad renal, EPOC, cardiopatías).
- Medicamentos previos y tolerancia.
- Función renal y electrolitos.
- Posibilidad de combinaciones en dosis fija (mejora la adherencia).
- Preferencias y estilo de vida del paciente.
¿Cuáles son los efectos secundarios comunes?
- Tos seca (con IECA).
- Edema en tobillos (con calcioantagonistas).
- Calambres o aumento de orina (con diuréticos).
- Fatiga o bradicardia (con betabloqueantes).
Siempre se evalúa el riesgo-beneficio y se ajusta el tratamiento según la respuesta.
¿Qué pasa si el paciente no responde al tratamiento?
En estos casos se evalúa:
- La adherencia al tratamiento (olvidos, dosis, interacciones).
- La técnica de medición de la presión arterial.
- La posibilidad de hipertensión secundaria.
- La necesidad de referir al especialista.