Un ensayo clínico publicado en Diabetes Care encontró que un medicamento experimental logró reducir el peso corporal y mejorar algunos indicadores del control de la diabetes tipo 1. Los resultados despiertan interés, aunque todavía existen preguntas importantes sobre su futuro.
Vivir con diabetes tipo 1 también puede significar convivir con obesidad
Cuando pensamos en diabetes tipo 1, solemos imaginar una enfermedad que exige administrar insulina, controlar la glucosa y adaptar las actividades cotidianas para evitar descompensaciones.
Pero existe otro desafío que muchas veces recibe menos atención: el sobrepeso y la obesidad.
Para algunas personas, cuidar la alimentación, realizar actividad física y ajustar la insulina no resulta suficiente para alcanzar un peso saludable. Además, perder peso mientras se intenta mantener estable la glucosa puede ser especialmente complejo.
Por eso, los investigadores buscan tratamientos que ayuden a abordar ambos problemas sin comprometer la seguridad.
¿Qué es acmopatide y por qué se está investigando?
Acmopatide, también conocido como CT-868, es un medicamento experimental que actúa sobre dos receptores hormonales, GLP-1 y GIP, relacionados con la regulación del apetito y el metabolismo.
Esta familia de tratamientos ha transformado el abordaje de la obesidad y de la diabetes tipo 2. Sin embargo, la diabetes tipo 1 presenta características diferentes: el organismo produce muy poca insulina o ninguna y necesita recibirla desde el exterior.
Acmopatide no busca reemplazar esa insulina. Su posible utilidad sería actuar como tratamiento complementario, especialmente en personas que también presentan exceso de peso.
¿Qué encontraron los investigadores?
El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista Diabetes Care, incluyó a 111 adultos con diabetes tipo 1 y sobrepeso u obesidad.
Durante 16 semanas, los participantes recibieron distintas dosis diarias de acmopatide o un placebo, sin que los pacientes ni los investigadores supieran qué tratamiento recibía cada persona.
Los resultados mostraron reducciones del peso corporal de entre el 3,3% y el 6,7% en los grupos tratados, frente a un ligero aumento en quienes recibieron placebo.
También se observaron mejoras en la hemoglobina glucosilada (HbA1c), una prueba que refleja el control promedio de la glucosa durante los meses anteriores.
En una de las dosis estudiadas, el 55,6% alcanzó una HbA1c inferior al 7%, frente al 33,3% del grupo placebo.
Algunos participantes necesitaron además menos insulina diaria.
Son resultados interesantes, aunque todavía corresponden a una investigación de tamaño reducido.
¿Es seguro utilizar este medicamento?
Durante el ensayo no se registraron casos de cetoacidosis diabética ni hipoglucemia grave. Los efectos adversos observados fueron principalmente digestivos.
Sin embargo, esto no significa que el medicamento esté libre de riesgos.
El estudio duró solamente 16 semanas y participaron poco más de cien personas. Para conocer los efectos poco frecuentes y la seguridad a largo plazo se necesitan investigaciones más amplias.
En la diabetes tipo 1, reducir o modificar la insulina sin supervisión puede provocar complicaciones graves, incluso cuando la glucosa parece estar bien controlada.
¿Significa que pronto estará disponible?
Aquí aparece una diferencia importante entre un resultado científico prometedor y un tratamiento que realmente llegará a los pacientes.
Aunque los investigadores observaron beneficios, en junio de 2026 se informó que el fabricante había decidido no continuar acmopatide hacia los ensayos de fase 3.
Por lo tanto, este estudio no anuncia la llegada inmediata de un nuevo medicamento a las farmacias.
Su valor está en demostrar que investigar tratamientos metabólicos complementarios para personas con diabetes tipo 1 puede aportar resultados útiles.
Qué significa hoy para quienes viven con diabetes tipo 1
La obesidad merece una evaluación y un abordaje específicos, también en personas con diabetes tipo 1. El acompañamiento nutricional, la actividad física adaptada, el seguimiento de la glucosa y las decisiones terapéuticas individualizadas siguen siendo fundamentales.
Las guías de la Asociación Americana de Diabetes de 2026 también reconocen la importancia de tratar la obesidad en esta población y contemplan determinadas estrategias farmacológicas bajo supervisión profesional.
Esto no significa que todos los medicamentos utilizados para adelgazar sean adecuados para cualquier persona con diabetes tipo 1.
La idea que vale la pena recordar
Acmopatide todavía no es una solución disponible para la diabetes tipo 1 y la obesidad. Su investigación, sin embargo, ayuda a ampliar una conversación necesaria: controlar la glucosa es fundamental, pero cuidar la salud metabólica implica mirar mucho más allá de una cifra.
Si vivís con diabetes tipo 1 y te preocupa tu peso, conversá con tu equipo de salud sobre un plan personalizado. No suspendas ni reduzcas la insulina por tu cuenta.
Fuentes científicas
Klein KR, Pettus J, Sonnenberg GE, et al. A Phase 2, Double-Blind, Randomized, Placebo-Controlled Study to Evaluate the Efficacy and Safety of Acmopatide (CT-868). Diabetes Care. Publicado el 28 de octubre de 2026. DOI: 10.2337/dc26-1059.
American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes—2026. Sección 8: Obesity and Weight Management for the Prevention and Treatment of Diabetes. DOI: 10.2337/dc26-s008.
American Diabetes Association. Dual GLP-1/GIP receptor agonist improves glycemic management and weight loss in adults living with type 1 diabetes and obesity. ADA Meeting News, 7 de junio de 2026.